martes, 22 de junio de 2010

Después de tanto tiempo sin escribir me pides que vuelva a hacerlo de nuevo... que intente recordarte todo esto cuando no estés otra vez aquí. Y por eso lo hago. Una vez más por ti y no por mi.

El único inconveniente de todo esto es... ¿cuándo me dirás TODA la verdad? Te conozco. Sé cómo eres. Sé cómo mientes. Sé cómo actúas. Y realmente; lo haces mal. Muy mal. He podido leer mucho en tu mirada y he podido sentir mucho en tus caricias. Y sinceramente: no me creo nada.

Creo que debería enfadarme, debería echarme a llorar, tendría que haberte escrito esto el día en que lo supe y muchas más cosas que no he hecho. Pero hazme un favor. No me hagas esperar nunca más ni uno, ni dos, ni tres, ni cuatro meses... para oír una verdad que ya sé.

No tengas miedo. Se valiente. Arriésgate. Después seguirás con tu vida. Siendo igual, o tal vez, siendo un poquito más feliz, más humilde y más persona.